¿Qué escuchamos cuando escuchamos?
Escuchar, oír ...
Voces humanas: sonidos, pensamientos, historias. Algunas conocidas, otras nuevas, suaves, terribles, profundas, tranquilas …
Música: una melodía que se desprende de un piano, un cello, una guitarra; una canción que brota del corazón...
El sonido de la naturaleza: el viento paseando entre los árboles o el agua al correr río abajo chocando contra rocas y arbustos...
Ruidos que gustan, otros que disgustan...
¿De qué se trata realmente esto de escuchar a otro ser humano?
Al interactuar con otros escuchamos historias o relatos de hechos acontecidos, de experiencias vividas, pensamientos de lo que vendrá, lo que será, deseos, proyectos, sueños quizás.
Una voz humana expresando alegrías, entusiasmos, desafíos, logros; otras veces tristezas, “broncas”, fracasos.
Para un coach el escuchar constituye una maravillosa herramienta de gestión y acompañamiento que abre inmensos espacios de aprendizaje.
También decimos que escuchar es oír más interpretar. ¿Por qué?
Declaramos que el oír es biológico y el interpretar es psicológico.
Oímos desde nuestra biología con todas las limitaciones que esta posee.
El interpretar está influenciado por todas nuestras experiencias de vida.
¿Cómo impacta el escuchar en el trabajo de un coach?
De manera profunda, ya que del escuchar deviene el cómo acompañar.
En el coach implica suspender “todo” lo propio para estar abierto a recibir al otro, y a la vez estar preparado para la aparición de nuevos caminos, nuevos aprendizajes, que surgen de su propia experiencia de vida.
¿Cómo efectuar una escucha activa eficaz?,
La tarea no se presenta muy sencilla, sin embargo no por eso es imposible.
Si intentamos minimizar las posibilidades de interpretar desde nuestro propio modelo, podemos entender, aceptar y acompañar lo que aparece en el lenguaje, las emociones y la corporalidad de la otra persona.
Escuchar activamente es un arte, una disciplina que solo se logra internándose en ella con responsabilidad, compromiso y recurrencia.
Si abrimos nuestra mente, nuestras sensaciones, nuestro espíritu para dejar entrar lo que ese otro ser está expresando desde su corazón, sus sentimientos y su historia, seguramente estaremos más cerca de ser eficaces y útiles.
Escuchar activamente es permanecer abierto para recibir el mundo del otro, despojado de nuestros propios juicios, sin perder nuestra propia individualidad, solo suspenderla por un momento.
Dice Ann Weiser Cornell experta en "Focusing": “Escuchar es un proceso, sí o sí, de tiempo presente.”
Adhiero plenamente a este enunciado.
Significa estar presente en el presente, dispuesto a recibir lo que viene y tomar lo que juzgamos necesario para el proceso de aprendizaje que está sucediendo o sucederá en ese otro ser.
Me han preguntado: “¿Cómo se aprende a escuchar desde esta perspectiva?”
Invito a permanecer en silencio y escucharse a sí mismo.
Invito a escuchar la lluvia cuando golpea en las ramas y hojas de los árboles.
Invito a sentir el ruido del agua corriendo en un río.
Invito a escuchar el canto de las aves, el repiquetear de sus alas.
Invito a permanecer en silencio frente a los sonidos de la Naturaleza, ella nos permite ejercitar este arte maravilloso: el escuchar sin juicios, solo lo que hay, lo que aparece, lo que está allí.
Una vez que iniciamos este proceso y nos sumergimos en él podemos hacer que nos acompañe toda la vida.
¡Vale la pena vivir la experiencia!
Autor: Oscar A. Pinochi
Escuchar, oír ...
Voces humanas: sonidos, pensamientos, historias. Algunas conocidas, otras nuevas, suaves, terribles, profundas, tranquilas …
Música: una melodía que se desprende de un piano, un cello, una guitarra; una canción que brota del corazón...
El sonido de la naturaleza: el viento paseando entre los árboles o el agua al correr río abajo chocando contra rocas y arbustos...
Ruidos que gustan, otros que disgustan...
¿De qué se trata realmente esto de escuchar a otro ser humano?
Al interactuar con otros escuchamos historias o relatos de hechos acontecidos, de experiencias vividas, pensamientos de lo que vendrá, lo que será, deseos, proyectos, sueños quizás.
Una voz humana expresando alegrías, entusiasmos, desafíos, logros; otras veces tristezas, “broncas”, fracasos.
Para un coach el escuchar constituye una maravillosa herramienta de gestión y acompañamiento que abre inmensos espacios de aprendizaje.
También decimos que escuchar es oír más interpretar. ¿Por qué?
Declaramos que el oír es biológico y el interpretar es psicológico.
Oímos desde nuestra biología con todas las limitaciones que esta posee.
El interpretar está influenciado por todas nuestras experiencias de vida.
¿Cómo impacta el escuchar en el trabajo de un coach?
De manera profunda, ya que del escuchar deviene el cómo acompañar.
En el coach implica suspender “todo” lo propio para estar abierto a recibir al otro, y a la vez estar preparado para la aparición de nuevos caminos, nuevos aprendizajes, que surgen de su propia experiencia de vida.
¿Cómo efectuar una escucha activa eficaz?,
La tarea no se presenta muy sencilla, sin embargo no por eso es imposible.
Si intentamos minimizar las posibilidades de interpretar desde nuestro propio modelo, podemos entender, aceptar y acompañar lo que aparece en el lenguaje, las emociones y la corporalidad de la otra persona.
Escuchar activamente es un arte, una disciplina que solo se logra internándose en ella con responsabilidad, compromiso y recurrencia.
Si abrimos nuestra mente, nuestras sensaciones, nuestro espíritu para dejar entrar lo que ese otro ser está expresando desde su corazón, sus sentimientos y su historia, seguramente estaremos más cerca de ser eficaces y útiles.
Escuchar activamente es permanecer abierto para recibir el mundo del otro, despojado de nuestros propios juicios, sin perder nuestra propia individualidad, solo suspenderla por un momento.
Dice Ann Weiser Cornell experta en "Focusing": “Escuchar es un proceso, sí o sí, de tiempo presente.”
Adhiero plenamente a este enunciado.
Significa estar presente en el presente, dispuesto a recibir lo que viene y tomar lo que juzgamos necesario para el proceso de aprendizaje que está sucediendo o sucederá en ese otro ser.
Me han preguntado: “¿Cómo se aprende a escuchar desde esta perspectiva?”
Invito a permanecer en silencio y escucharse a sí mismo.
Invito a escuchar la lluvia cuando golpea en las ramas y hojas de los árboles.
Invito a sentir el ruido del agua corriendo en un río.
Invito a escuchar el canto de las aves, el repiquetear de sus alas.
Invito a permanecer en silencio frente a los sonidos de la Naturaleza, ella nos permite ejercitar este arte maravilloso: el escuchar sin juicios, solo lo que hay, lo que aparece, lo que está allí.
Una vez que iniciamos este proceso y nos sumergimos en él podemos hacer que nos acompañe toda la vida.
¡Vale la pena vivir la experiencia!
Autor: Oscar A. Pinochi
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