20 de febrero de 2009

"LA PERSISTENCIA" - por Bob Proctor

Si tuviera que elegir solo una parte de su personalidad para que lo ayude a desarrollar eso que le garantizará totalmente su éxito, le sugiero que ponga “La Persistencia” en el inicio de la lista.
Napoleón Hill, en su libro “Piense y hágase rico”, creía tanto en esta actitud que le dedicó un capítulo entero. Hill sugiere lo siguiente: “Es posible que no haya una connotación heroica de la palabra “Persistencia”, sin embargo el impacto de la misma sobre el carácter, es igual que el del carbón sobre el acero”.

Piénselo un momento. Si usted hace un rápido repaso mental en su memoria y revisa algunos de sus logros en el pasado –grandes o pequeños- va a tener que aceptar que la “Persistencia” jugó un rol importante en el éxito obtenido. Napoleón Hill investigó a mucha gente con éxito en el mundo. El señaló que la única cualidad que podía encontrar tanto en Henry Ford, Thomas Edison y un sinnúmero de otras personalidades, que no descubrió en otras personas, era la “Persistencia”. Lo que resultó aún más curioso para mi fue el hecho de Hill hizo algunos comentarios de que esas personas muchas veces eran incomprendidas por ser duras o frías y este malentendido creció sobre la base de sus hábitos de continuar sus planes con persistencia.
Es de alguna manera para mi interesante a la vez que triste que, como sociedad, critiquemos rápidamente a algunas personas al darnos cuenta que ellos tuvieron un poder irrevocable en su interior que los hizo capaces de sortear cualquier obstáculo que aparecía en el afuera.

Milt Campbell es un buen amigo mío. Juntos hemos compartido muchas horas juntos … discutiendo puntualmente sobre el tema de la “persistencia”. Milt era un atleta en el Decatlón de los Juegos Olímpicos de Helsinki, Finlandia en 1952. Su meta era obtener la medalla de oro para los U.S. Desafortunadamente, otro fuerte competidor quién había ganado la medalla de oro cuatro años antes en Londres, no estaba satisfecho con haber obtenido solo una. Bob Mathias quería tener dos medallas de oro. Eso no deterioró los deseos de Milt. El se había entrenado en el hábito de la “persistencia” y cuatro años más tarde en Melbourne, Australia, ganó su medalla de oro, además de haber sido reconocido como el más grande atleta del mundo.

En numerosas ocasiones Milt ha manifestado: “Había muchos muchachos en el colegio que eran mucho mejores atletas que yo, sin embargo, ellos abandonaron”. Puedo volver a relatar las historias de quienes sortearon grandes obstáculos, lo cierto es que todos ellos lo lograron porque “persistieron”, siguieron adelante. Estas personas no son diferentes de usted y yo.
En los últimos tiempos la “persistencia” se ha vuelto una forma de vida, sin embargo no es allí donde todo se inicia. Para desarrollar la fuerza mental –“Persistencia”- primero es necesario que usted desee algo. Usted debe DESEAR tanto algo de modo que esto se vuelva un deseo ardiente … una sensación pasional en su estómago. Usted debe enamorarse de su idea. Así es, literalmente: enamorarse con la idea, y hacer que esta se impregne en cada parte de su ser. Al llegar a ese estado, la “persistencia” se dará virtualmente en forma automática.

La “Persistencia” es un tema que he estudiado sobre toda mi vida adulta, y puedo decir algo de lo que ciertamente estoy seguro: muy pocas personas, mentalmente o lingüísticamente se dicen a ellos mismos: “Esto es lo que realmente deseo y quiero, y estoy decidido a dar mi vida para conseguirlo”, es por eso que nunca desarrollan la “persistencia” para lograrlo.
La “Persistencia” es una fuerza mental única, una fuerza esencial para enfrentar las numerosas oportunidades de rechazo y otros numerosos obstáculos que surgen en el camino y constituyen, todos, aspectos a ganar en este mundo cambiante y veloz. Napoleón Hill descubrió que hay cientos de personas, hombres y mujeres, que se han destacado con respecto a otros y han dejado profundas marcas en la historia … en cada una de estas personalidades estaba la “persistencia”. En muchos casos, esta era la única cualidad que los diferenciaba del resto.

Generalmente se cree que la falta de “persistencia” es causada por una debilidad en los deseos. No es verdad. Una persona puede poseer y desarrollar grandes deseos y no poseer la “persistencia” necesaria para moverse en la vida. En la mayoría de los casos, si una persona carece de “persistencia”, es porque no tiene un deseo que sea lo suficientemente atractivo para ella, un deseo que le produzca alta excitación el lograrlo.

Así como el deseo es una importante fuerza motriz para que una persona obtenga su objetivo, si hay una lucha interna entre el deseo y sus sueños y su imaginación, estos dos últimos serán los que ganen.
Lo que esto significa es lo siguiente: su motor es el deseo y el combustible que lo lleva es el sueño de lograrlo. Una vez que usted utiliza su imaginación para ayudarlo a construir una representación mayor de su sueño que lo lleve a definirlo y redefinirlo hasta tenerlo totalmente claro en su mente, la emocionalidad que es disparada por ese deseo es mucho más fuerte que cualquier otra fuerza que sea causada solo por el deseo. No estoy diciendo que el deseo no tenga que desarrollarse, en efecto, debe estar presente y ser desarrollado. Es necesario que esté altamente desarrollado a dirigirlo hacia esa imagen en la cual usted esta involucrado emocionalmente.

Los factores intelectuales contienen el potencial para hacer el bien cuando son empleados correctamente. Sin embargo, debemos recordar que todo posee una fuerza contraria, y que cualquiera de los factores intelectuales puede tornarse, sin ninguna advertencia anterior, en letales y destructivos enemigos cuando estos factores son dirigidos para lograr u obtener resultados no deseados. No es la carencia de “persistencia” el problema aquí, sino que las personas persisten en detrimento propio. La ignorancia y los paradigmas son el enemigo a batir. Todos poseemos la “persistencia”. Nuestro objetivo debe ser ponerla al servicio nuestro en vez de que actúe en contra nuestra.
Visión y Deseo deben ser el foco de su atención si quiere desarrollar la “persistencia” para que esta sea la gran aliada que puede ser para usted.

Otro excelente ejemplo de “persistencia” se muestra cuando, en 1953, Edmund Hillary de Auckland, Nueva Zelanda, y su guía nativo Tenzing Norgay, fueron las primeras dos personas en escalar el monte Everest y regresar de él, luego de haber fallado en sus dos primeros intentos. Hillary tuvo dos fuerzas específicas en su carácter que lo llevaron a la cima –visión y deseo-. Aún más allá de los interminables desafíos que enfrentó, no tuvo ningún problema en persistir con las arduas acciones que requería el evento, ya que cada una de las acciones estaba anclada a la imagen de él mismo parado en la cima de la montaña. Ellas aparecía a causa de su “persistencia”, y el era persistente porque estaba emocionalmente involucrado con las imágenes. Sin la “persistencia” ninguna de sus habilidades le habrían sido de utilidad.
La “persistencia” es una expresión de la fuerza mental que existe casi en todas las profesiones, en las cuales los rechazos constantes y los obstáculos son parte de las rutinas diarias.
Para ir finalizando, permítame ofrecerle cuatro pasos muy simples que le facilitarán lograr en usted que la “persistencia” se convierta en un hábito. Estos pasos pueden ser ejecutados por casi cualquier persona:

1. Sea poseedor de una meta clara y definida. La meta deseada debe ser algo en la cual usted esté emocionalmente involucrado, algo que usted desee muchísimo. (Tal vez al inicio usted comience pensando en no creer que lo puede lograr, sin embargo el deseo llegará)
2. Tenga establecido un plan claro de manera que pueda comenzar sus acciones inmediatamente. (Tal vez su plan cubra solo la primera y segunda parte del viaje para alcanzar la meta. En cuanto usted inicie la ejecución de su plan, los pasos que siguen para completar su viaje irán apareciendo cuando usted los necesite)
3. Establezca una decisión irrevocable de rechazar toda aquella sugerencia negativa que surja de amigos, familiares y/o vecinos. No ofrezca atención consciente a aquellos hechos o circunstancias que le indiquen que su meta no puede ser lograda.
4. Tenga una persona o grupo de personas que le den soporte, le entreguen ánimo y asistencia en cualquier momento y en cualquier circunstancia que aparezca.


¿Qué sueña hacer en su vida? ….. ¡HÁGALO!
Comience ahora y no abandone jamás. Hay fortaleza y grandiosidad en usted, déjela salir. SEA PERSISTENTE.
Traducción de: academylearningnotes@gmail.com / De fecha: Vie 13 Feb 2009
Sobre el autor: Bob Proctor es un escritor, counselor, consultor en negocios y profesor. Él se ocupa de mostrar como las personas pueden darse cuenta del potencial que poseen así como alcanzar sus metas en la vida. Por más de 40 años ha facilitado la creación de vidas prósperas, con reconocimiento, buen relacionamiento y sentido espiritual. Nacido en el norte de Ontario, Bob cree y comparte ideas sobre el pensamiento positivo y la auto motivación.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada